Who am I, or was...


Vroengard

Xiana nació en una aldea pesquera de la isla de Vroengard, junto al mar Egeo. Venía de una familia humilde dueña de un barco pesquero, con el que subsistían y comerciaban después con las piezas obtenidas del mar. Su familia nunca tuvo relación con la delincuencia y la piratería, manteniéndose siempre al margen por propia protección.Hija mayor y con una hermana pequeña, vivían cómoda y humildemente en una cabaña de madera a lindes de un pequeño desfiladero junto al océano. No tenían mucho pero lo suficiente para ser felices, una casa, una familia unida, un huerto donde su madre pasaba los días junto a su hija menor, mientras que la hija mayor se iba con su padre (adoptivo) a recorrer las aguas, en búsqueda de una buena pesca que les solucionase el mes. Los piratas y los delincuentes nunca les consideraron una amenaza, por eso cuando salían a alta mar nadie les molestaba gracias también, al perfil bajo que mantenía la familia.Sin embargo, una tarde cuando Xiana tenía 14 años, su padre y ella volvían a puerto cuando se cruzaron en el camino de quienes menos esperaban. Varios barcos con velas rojas ondeaban a favor del viento, encontrándose con un pequeño batallón de Helgrind que pretendía intentar invadir una vez más, las costas de Vroengard. Creyéndoles piratas, no dudaron en atacar al barco con crueldad abordándoles sin cuartel, impidiéndoles llegar a la costa pese a lo cercana que estaba. Su padre intentó luchar solo por proteger a su hija, pero únicamente consiguió morir a manos de un espartano con una armadura plateada, que no dudó en atravesarle con su espada, para después cortarle la cabeza delante de Xiana, mientras esta forcejeaba y gritaba desconsoladamente.Incendiaron el barco y regresaron a sus navíos, no sin antes llevarse el cargamento y a la joven Xiana como trofeo.Mientras tanto, su madre y su hermana pequeña fueron capaces de ver desde la costa, como el barco de su marido se hundía después de haber sido pasto de las llamas. Sin embargo, pese a eso, no fueron capaces de huir a tiempo y poco después, también fueron prisioneras de los invasores Helgrindanos.Pasaron largos días siendo prisioneras de batalla, durmiendo malamente maniatadas en cabañas diferentes del puesto avanzado que montaron los soldados, siendo meramente objetos para aquellos que querían pasar un buen rato. Cada día, se hacía más largo que el anterior, más doloroso, cruel e inhumano… y sin embargo llegó el punto en el que Xiana ya parecía estar con la mente en otra parte, la mirada perdida y su cuerpo, inerte cual muñeco. El primer día fue el peor de todos, siendo manejada a su antojo entre lágrimas, suplicando porque le llegase su hora o la dejasen morir… pero aquella visita de la parca nunca llegaba y por desgracia, nunca llegó.Fue un mes de cautiverio, hasta que una fuerte tormenta azotaba las costas, comenzaría a hundir los barcos de los Helgrindanos casi como si hubiesen desatado la ira de los dioses, así que Vroengard fue capaz de expulsar a los Helgrindanos obligándolos a volver a su patria. En el viaje de vuelta, nunca supo si su madre y su hermana de diez años habían sobrevivido, de hecho… jamás volvió a verlas.


helgrind

En Helgrind, no tardó mucho en ser comprada como esclava, al descubrir que no era familiar de nadie importante de Vroengard con quien “negociar”, acabando en una casa de un soldado con un rango, por lo que pudo intuir, algo bajo. En sus primeros años, sus labores se centraron en cuidar de los hijos del dueño de la casa, hasta que Xiana ya se hizo una mujer y a los 18 años, la pondrían a encargarse de las labores de la casa.Siendo un hombre posesivo y agresivo, Xiana durante sus años de esclava no lo pasó nada bien. No le falto de comer, no paso frío y tuvo un techo donde dormir, pero guardaba consigo heridas que no solo estaban marcadas en la piel y que probablemente jamás se llegasen a curar.Una noche en la que había desatada, de nuevo, una tormenta que competía con los peores infiernos del océano, lloviendo de forma torrencial mientras las cortinas se agitaban y el agua entraba por las ventanas, aquel hombre vino borracho a casa a altas horas de la madrugada, con claras intenciones de perturbar el descanso de Xiana. Sin embargo algo en ella se activó, como si la valentía hubiera nacido en ella al fin y lejos de ceder, como normalmente hacía, la agresividad con la que la trataba le obligó a defenderse, con tan mala suerte (o buena) de que acabó matándolo tras usar la propia espada del varón, clavándosela en el vientre después de un intenso forcejeo en el que hubo golpes demasiado duros como para describirlos.Asustada por el asesinato que había provocado y a sabiendas de lo que significaba, huyó esa misma noche de Helgrind sin intenciones de volver jamás, considerando esconderse en Bullridge desde entonces, cambiándose el nombre a Ylena Angelo, por miedo a usar su verdadero nombre y que la pudiesen identificar más rápidamente.


Bullridge

Vivió durante meses en los bosques, temerosa de que alguien pudiese ver su crimen reflejado en sus ojos. Desde bien pequeña su padre adoptivo le había enseñado a cazar, así que pudo sobrevivir con un arco y una flecha un tiempo. Sin embargo, cuando llegó el invierno una gélida noche, la figura de un hombre apareció en la cabaña... uno que jamás había visto antes e igualmente, se le antojó altamente familiar. Aquel hombre, con solo tocarla consiguió que el frío en su piel desapareciese, al igual que resurgiera la vitalidad mermada por el frío. No solo eso, poseía unos ojos tan azules como el océano mismo y le entregó un obsequio, que al principio la joven no supo interpretar. En su muñeca, descansaría una pulsera de plata con un tridente como abalorio.Se encontraba tan débil, que lo asoció a un sueño, aunque el sentimiento residual que se mantuvo en ella, fue de afecto, de cercanía... como si ese hombre que había venido en la madrugada, le conociera y se preocupase por ella. Ese hombre, no era nadie más que su verdadero padre, un dios, aquel quién le daba sentido a su vida de ahora en adelante.Tomándolo como un mensaje de su subconsciente, no tuvo más remedio que ir a alguna aldea, donde buscar cobijo a cambio de trabajo, allí, conocería a un cazador de la zona que no tardaría en acogerla, a cambio de hacer las tareas de la casa.


campamento mythelm.

Con 19 años, descubriría que era capaz de comunicarse con bestias y criaturas mitológicas del océano, al igual que tenía un vínculo especial con el mar, como si algo estuviese esperándole allí... o una parte de si misma estuviese pérdido en lo más profundo de esas aguas. Llegó a preguntarse mil veces, si las teorías que maquinaba en la cabeza serían ciertas... si realmente su padre podía ser el mismo dios Poseidón o simplemente, ella había terminado de perder la cordura.Por eso, terminó por partir hacia el campamento del que había escuchado hablar en boca de todos, para hallar respuestas y así, descubrir si realmente no fue un sueño y esa noche, fue su padre a salvarla o de lo contrario, se encontraba tan sola que había sucumbido a la locura.Lleva en el campamento desde entonces.[SE IRÁ ACTUALIZANDO ESTE APARTADO EN FUNCIÓN DE LOS ROLES QUE SE VAYAN SUCEDIENDO.]